The Dark Knight

 

Cuando uno sale del cine después de ver The Dark Knight, lo único que ronda su cabeza es alucinación y asombro. En mi caso el asombro viene por las siguientes razones:
- Primero de todo, es realmente asombroso que un productor de Hollywood, forrado de pasta y con ganas de más pasta, haya decidido invertir tanto dinero, y dejarle a Christopher Nolan hacer una película tan atrevida, provocadora, oscura, atípicamente comercial y alternativa a la vez, tan suya.
- Tampoco entiendo de donde sale esa especie de talento, de visión genial, para poder crear arte con algo tan superfluo y trivial como una historia superheroica. Parece como si Nolan pensara: “Voy a meter a Batman y al Joker dentro de Heat o The Departed, y voy a hacer que los actores se peleen entre ellos por ver quien es el rey de la función”. Y así es como le sale una película con la intensidad dramática de un Scorsese y la potencia visual (y poesía urbana) de Michael Mann.
- Tampoco entiendo, aunque más que entender me cabrea, como Dios, en su “infinita sabiduría”, se ha llevado consigo a un actor tan joven, tan genial, tan impresionante. Lo de Heath Ledger como Joker es algo destinado a pasar a los anales del cine de todos los tiempos. Ayer viéndola en el cine intentaba recordar una actuación que me hubiera inquietado y sobrecogido tanto. Solo se me ocurría a Marlon Brando como general Kurtz en Apocalypse Now. ¿Sacrilegio? Ves al cine y juzga tú mismo.
- Me asombra, me fascina, como una jodida película puede hacerte vibrar, temblar, sacudirte de esta manera. Salir del cine con la extraña y mágica sensación de haber experimentado un viaje sensorial y psicológico por los más recónditos y oscuros rincones del alma. “Una película que trasciende los límites de su género y se convierte en una absorbente tragedia“, una frase de las muchas y buenísimas críticas de la peli. Coño, pues claro que trasciende sus orígenes. The Dark Knight no es una simple película inspirada en un cómic, es un puto thriller frenético y apocalíptico. Qué cojones, es una maldita ópera del caos y la destrucción, interpretada al son del más pirado y psicópata villano de todos los tiempos. Un prodigioso artefacto destinado exclusivamente a explotar delante de tus narices y grabarte al rojo vivo algunas de sus escenas.

Pero por más que lo intente sigo sin entenderlo. ¿Como puede ser una película de acción tan insultantemente buena?

La noche es mucho más oscura justo antes del amanecer. Y el amanecer llegará, se lo prometo. 

BRA-VO


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