“Apocalypse Now”, radiografía de la demencia
Leí hace tiempo en una crítica que el gran cine se mide por la cantidad de momentos únicos que contiene, esos momentos “que llenan de un aire irrespirable el pecho del espectador”.
Ayer pude ver por fin Apocalypse Now en todo su esplendor, en su versión completa, en alta definición y con un sonido de auténtico escándalo. Mientras veía la película, absolutamente abrumado por lo que estaba viendo, pensaba en esa frase, y pensaba que hacía mucho, muchísimo tiempo, que no veía una película que reuniera tantos de esos momentos.

Vi Apocalypse Now hace años, en televisión, y ya entonces me gustó, pero en este segundo visionado he podido apreciar muchísimas cosas que en el modesto formato televisivo se obviaron. Una de ellas, la principal, es la maravillosa fotografía y ejemplar trabajo de iluminación. La alta definición me ha permitido vislumbrar un espectáculo visual absolutamente apoteósico, que se convierte en magistral en esa última media hora en la que predominan las sombras y los claroscuros.
Otro aspecto que se me había pasado desapercibido es la edición de sonido. Los 7 canales de audio HD me han permitido apreciar una gama de sonidos y músicas que convierten la película también en una delicia para los oídos. El sonido en algunas secuencias, como la de la famosa marcha de los helicópteros al son de la Cabalgata de las Valkirias de Wagner, es realmente impresionante, un orgasmo sensorial de primera orden.
Luego están todos los aspectos que ya conocía, como lo maravillosas que son todas las actuaciones (Marlon Brando da más miedo en los 20 minutos que aparece que todas las películas de terror que se hacen en la actualidad juntas), el soberbio guión de John Millius basado en una obra de Joseph Conrad, y una dirección, a cargo de un Coppola medio poseído, absolutamente descontrolado y mostrando un genio y un talento descomunal.
Creo que la importancia CAPITAL de esta película en la historia del cine se debe sobre todo a que Coppola llegó con ella más lejos de lo que ningún director ha llegado jamás. La denuncia que hace de la guerra de Vietnam, y del efecto demente que produce en las conciencias de todos los que participaron en ella es brutal, realmente sobrecogedor. Toda la película es un descenso a los infiernos, un viaje que nos muestra a unos jóvenes que se adentran en un proceso de destrucción mental debido al sadismo, violencia y caos en el que se convirtió en una de las peores guerras en las que se ha visto implicada jamás los Estados Unidos. La última hora, cuando el personaje de Martin Sheen, Willard, encuentra el paradero del ejército salvaje capitaneado por el coronel Kurtz, la película adquiere un nuevo sentido, pasando del caos a la demencia absoluta, al horror. Algunas de las reflexiones que se escuchan llegados este momento son tan terribles y paranoicas que asustan, dan pánico, porque golpean el subconsciente y atacan directamente a esos pensamientos que muchos tenemos en ocasiones y que a veces no queremos reconocer. En este sentido no es solo una película técnicamente imponente, también es un acto de valentía y de poder de autocrítica y reflexión.
Le había puesto un 8 en filmaffinity la primera vez que la vi. Pero después de la experiencia de ayer, me vi obligado a subir esa puntuación al nueve, y mucho estoy dudando en ponerle un diez que creo que merece con toda justicia. Esto me ha hecho reflexionar sobre la importancia del formato en el que vemos las películas, y como puede influir en el resultado de nuestro proceso de percepción y captación de todos los elementos que conforman una obra visual: imagen, sonido y contexto ambiental.
.
Sobre esta entrada
Estás leyendo: ““Apocalypse Now”, radiografía de la demencia,” del blog de: TheJoseTree
- Publicado:
- 03.16.08 / 7pm
- Categoría:
- Cinefilia
7 comentarios
Ir a comentarios | rss comentarios [?] | trackback url [?]